Más de Textures vol.2


Al fin lo comprendo,
Al fin puedo dar explicación a los porqués que me han invadido durante estas largas tres semanas, al comportamiento de esta tribu de salvajes.
Esos largos paseos solitarios que hacían diariamente sin razón aparente y los dibujos que realizaban ilustrando lo que veían durante ellos.
La exagerada curiosidad que mostraron por mi cuando me capturaron y la que tienen en general por todo lo que les resulta nuevo y desconocido, el interés por cualquier pequeño detalle del entorno, del que sólo puedo encontrar referente en los científicos de los países más civilizados.
Las reuniones nocturnas en las que mostraban a los demás salvajes lo que habían dibujado y charlaban durante horas antes de que uno de ellos hiciera sonar el cuerno de un animal desconocido, entonces se abandonaban todos al sueño durante el resto de la noche y gran parte de la mañana.
No era más que una búsqueda de inspiración a lo que se dedicaban durante el día, los dibujos les servirían para ilustrar los relatos que contarían por la noche a sus compañeros para inspirarlos a su vez.
Estas narraciones serían seguramente historias de ficción basadas en lo que vieron a lo largo del día, o quizás simples descripciones de sus vivencias durante los largos paseos.
Al sonar el cuerno comenzaba para ellos, y aquí está la pieza que da sentido al puzle, la vida real, pues ellos concebían la vigilia como una mera preparación para el sueño, un espacio de tiempo que sólo servía para planear lo que vivirían, pues habían desarrollado la habilidad necesaria para ello, cuando se dejaran arrastrar por los sueños.
Otras 3 obras de la serie Textures vol.2


Otra serie de obras de arte digital, en este caso trabajando con texturas

Poco a poco voy a ir colgando algunas de mis obras más cercanas al mundo del arte, en este caso son unas imagenes que pertenecen a la serie "Lo CoTiDiANo"

Anna Tenía un Amigo
No era un niño como ella aunque tenía su misma edad, Anna le llamaba “El Monstruo”.
Aparecía cuando Anna dormía y, en sueños, jugaban juntos toda la noche.
En una de esas ocasiones el pequeño monstruo confesó a Anna que no se alimentaba de comida sino que, mientras jugaban, él devoraba sus recuerdos.
Anna descubrió entonces por qué olvidaba, por eso no podía recordar qué cenó el lunes o qué sintió cuando dijo su primera palabra.
Decidió no permitirlo más, impediría que su amigo el Monstruo le arrebatara más recuerdos, manteniéndose siempre despierta.
Consiguió permanecer tres noches en vela, pero finalmente el sueño le venció.
Apareció el Monstruo, delgado y hambriento y ejecutó su plan. Engulló los recuerdos referentes a su existencia, así Anna olvidó que un día jugó con un monstruo que comía recuerdos y durante el resto de su vida se preguntó por qué olvidaba las cosas.
¿Desde Cuándo ya no Pienso en Ti?
¿En qué momento dejé de requerir tu auxilio, de agradecer tu intervención?
¿Cuál fue la última noche que en silencio te dediqué una alabanza?
Un acontecimiento tal, debería haber destacado en mi antología,
Ocupando la vitrina principal en mi colección de recuerdos.
No obstante es imposible encontrar un solo registro
En esa enciclopedia que es mi memoria
Que haga referencia al instante, minuto, día o año
En que aconteció esta revolución.
Quizás una noche mis palabras obtuvieron respuestas,
tal vez te dignaste a entablar conversación conmigo
y resolviste las dudas que, hasta ese momento,
habían atormentado mi ánimo.
¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Por Qué?, ¿Por Qué no?
Las dudas se transformaron en reproches,
Que había acumulado en mi interior
A lo largo de mi, hasta entonces, corta vida,
Tú respondiste con argumentos que incluían términos como
responsabilidad, libertad de acción, inconsciencia, limitación cognoscitiva o misterio.
No puedo imaginar cómo pero seguramente, a continuación,
La discusión bajó de tono y quizás tú, quizá yo
o tal vez ambos propusimos llegar a un acuerdo:
“Tú dejarás de creer en mí y yo olvidaré que existes o viceversa o y viceversa.
No más demandas, ruegos, penitencias y promesas,
Dejaré de esperar nada de ti si a cambio tú no juzgas mis actos,
No más vigilancia intensiva,
Ni un segundo más desperdiciado Rezando.
Renunciaré a tu intervención para bien o para mal
Y viviré según mis propios mandamientos, según mis reglas
Haré como si el bien, el mal, el pecado y la virtud fueran un cuento para necios.
Y cuando mi vida acabe…
Entonces deshazte de mi alma, no quero nada, quiero la nada.
No quiero arriesgarme a pasar la eternidad en el infierno
Aunque para ello tenga que renunciar a la posibilidad de un paraíso,
Cancela nuestra cita en el juicio final haciendo uso de tu prédica:
No juzgues y no serás juzgado.
Eso es exactamente lo que yo haré
No más reproches, no te echaré nada en cara,
Buscaré fuera de ti la razón de todo lo que me ocurra
No incluyendo nunca más tu intervención en mis reflexiones.
Como cláusula final y para que el acuerdo sea efectivo
Todo lo referente a este momento será borrado de nuestras memorias
Al finalizar el convenio.”
Posiblemente mezclando una pizca de mi voluntad
Con bastante más de tu omnipotencia hicimos posible el pacto,
Lo sellamos con una mixtura de sangre y vino de reserva
y a continuación calló en el olvido
Tal vez todo fue así,
Tal Vez…
EL ACUERDO Rodríguez Freddy.
Los Chinos, raros e introvertidos,
los africanos, unos muertos de hambre,
los americanos, unos yankis imperialistas,
los sudamericanos, Sudakas Latinkings,
los judíos, fanáticos y peseteros,
los árabes unos moros falsos,
los rusos unos mafiosos,
los rumanos, ladrones,
los alemanes, Nazis,
los italianos unos fantasmas,
los ingleses unos hooligan,
los franceses, Gabachos Tirafrutas,
los catalanes unos tacaños y separatistas,
los vascos, terroristas,
los madrileños unos chulos,
los sevillanos unos creídos,
los gaditanos unos vagos,
los de Graná, malafollá,
los de Málaga unos Güinchi,
los palmilleros, gitanos drogadictos,
los del limonar unos pijos,
los del palo unos ruina,
los del Arollo unos catetos,
los de Cantarrrana, chusmas,
Los de los chalet de mi barrio unos nuevos ricos
Y mis vecinos unos hijosdeputa.
Hoy nace este, mi blog. Espero que sirva de algo a todo aquel que lo visite